Acompañamiento para comprender, expresar y afrontar lo que están viviendo
Atención psicológica para niños, niñas y adolescentes que presentan dificultades emocionales, conductuales, sociales, familiares o escolares. Trabajamos considerando su etapa de desarrollo y la participación de padres o cuidadores cuando corresponde.

No siempre pueden explicar con palabras lo que sienten, pero suelen mostrarlo de otras maneras
Cambios en el ánimo, irritabilidad, aislamiento, dificultades para dormir, rechazo escolar, somatizaciones o conductas desafiantes pueden ser señales de que un niño, niña o adolescente necesita apoyo.
La evaluación psicológica permite comprender lo que está ocurriendo dentro de su contexto familiar, escolar y social, y definir un acompañamiento adecuado para su etapa de desarrollo.
Situaciones que podemos abordar en psicología infanto-juvenil
Cada niño, niña y adolescente expresa sus necesidades de una forma distinta. La primera evaluación permite comprender su situación y orientar los siguientes pasos.
Ansiedad, miedos y preocupaciones
Temores intensos, angustia, evitación, inseguridad, crisis de ansiedad o preocupación persistente.
Regulación emocional
Rabietas frecuentes, irritabilidad, frustración intensa o dificultad para identificar y expresar emociones.
Autoestima y seguridad personal
Autocrítica, comparación, vergüenza, temor al error o dificultad para reconocer capacidades y necesidades.
Adaptación escolar
Rechazo escolar, dificultades de adaptación, estrés académico, cambios de colegio o problemas de convivencia.
Relaciones y habilidades sociales
Dificultad para hacer amistades, conflictos con pares, aislamiento, acoso escolar o problemas para poner límites.
Duelo y cambios familiares
Pérdidas, separaciones, mudanzas, enfermedad, llegada de un hermano u otras transformaciones significativas.
Conducta y límites
Impulsividad, oposición, conflictos frecuentes, dificultades con normas o dinámicas familiares desgastantes.
Adolescencia e identidad
Cambios de ánimo, identidad, autonomía, vínculos, presión social, decisiones y desafíos propios de esta etapa.
La intervención cambia a medida que cambian sus necesidades
El lenguaje, las herramientas y la participación familiar se ajustan a la edad, el desarrollo y el motivo de consulta.
Psicología infantil
En la infancia se utilizan recursos acordes al desarrollo, como conversación, juego, dibujo y actividades estructuradas para facilitar la expresión y comprensión.
- Emociones y conducta
- Adaptación escolar y social
- Orientación a cuidadores
Psicología para adolescentes
La adolescencia requiere un espacio propio, respetuoso y confidencial, junto con una coordinación cuidadosa con los adultos responsables cuando sea necesario.
- Identidad y autoestima
- Ansiedad, ánimo y vínculos
- Autonomía y toma de decisiones
Un proceso que integra al niño o adolescente y a sus adultos significativos
La estructura puede variar según la edad y el motivo de consulta. El profesional explicará desde el inicio cómo se organizarán las sesiones y la participación familiar.
Entrevista inicial
Se recoge información sobre el motivo de consulta, desarrollo, contexto familiar, escolar y antecedentes relevantes.
Evaluación clínica
Se conoce al niño, niña o adolescente mediante recursos y conversaciones adecuados a su etapa.
Objetivos de trabajo
Se comparten hallazgos, se aclaran prioridades y se acuerda un plan de acompañamiento.
Seguimiento familiar
Se revisan avances y se entregan orientaciones a cuidadores, resguardando la privacidad del proceso.
Teleconsulta o atención presencial según la edad y necesidad
La modalidad se elige considerando el motivo de consulta, la etapa de desarrollo, la capacidad de mantener privacidad y las alternativas disponibles en agenda.
Teleconsulta
Atención mediante videollamada desde un espacio privado. Su pertinencia se evalúa según la edad, autonomía y motivo de consulta.
Atención presencial
Sesiones cara a cara en un entorno profesional, especialmente útil cuando el trabajo requiere mayor apoyo visual, lúdico o interacción directa.
Acompañar no significa controlar cada parte del proceso
La colaboración familiar es importante, pero se equilibra con la necesidad del niño, niña o adolescente de contar con un espacio seguro y propio. El profesional orientará qué información compartir y cuándo participar.
Compartir antecedentes, cambios recientes y situaciones observadas en casa o el colegio.
Facilitar asistencia, horarios y condiciones para que las sesiones puedan mantenerse.
Incorporar estrategias cotidianas que ayuden a validar emociones, establecer límites y mejorar la comunicación.
Evitar interrogatorios después de las sesiones y permitir que el vínculo terapéutico se construya gradualmente.
Antes de agendar psicología infanto-juvenil
Estas respuestas entregan una orientación general. El profesional podrá explicar cómo se organizará el proceso según la edad y las necesidades particulares.
¿Quién participa en la primera sesión?
¿Mi hijo o hija necesita un diagnóstico para consultar?
¿Los padres reciben información de todas las sesiones?
¿La teleconsulta funciona con niños y adolescentes?
¿Cuánto dura un proceso psicológico infanto-juvenil?
¿Cómo conozco los valores y profesionales disponibles?
Pedir orientación es una forma de acompañar mejor
Agenda una primera atención de psicología para conversar sobre lo que están observando, comprender las necesidades del niño, niña o adolescente y definir los próximos pasos.